En la noche de los cuentos, un hada ya mayor,
me contó que hace mucho tiempo los romanos, que habían conquistado medio mundo,
llegaron también a Hispania para conquistarla.
Cuando llegaban a un país con
intención de quedarse, buscaban sitios estratégicos, donde fundaban núcleos
importantes que generalmente se convertían en ciudades. Algunas de ellas han llegado hasta nosotros, como
Astorga, Mérida, Tarragona o Zaragoza. Otras, fueron importantes algún tiempo y
luego decayeron, como Ampurias, en la
comarca gerundense del Alto Ampurdán, Jullóbriga,
en el paso de la meseta hacia la Cordillera Cantábrica, o Segóbriga,
en el centro de España.
El hada me contó que cuando Jullobriga se quemó, los romanos poco a poco la
olvidaron. Algunos habitantes marcharon de su tierra acompañando a los romanos.
Les sirvieron bien como trabajadores libres, o como propiedad de algún romano
importante.
Uno de los que emigraron fue Cayo a
quien llamaban "El Montañés".
Viajó hacia el sur, atraído por la fama y la importancia de una ciudad
del centro de la península, llamada Segóbriga.
Era importante por su riqueza y por sus minas de yeso cristalizado que servía
como cristales en las ventanas, para permitir entrar luz y decorar las casas.
Las minas de roca yesífera, también
llamada espejuelo, se hizo famosa
entre los romanos. Se encontraban muy cerca de
Segórbiga. Se podían serrar en
láminas, fue llevado hasta Pompeya y
también se encuentran en el Circo Máximo de Roma.
El Montañés, era joven, atractivo y
despierto. Pronto dejó la mina y aprendió el arte de decorar las estancias de
las viviendas romanas. No es extraño que
los mismos soldados de las legiones difundieran sus habilidades que llegaron a oídos
de uno de los romanos más ricos del imperio, tal vez emparentado con el mismo
emperador.
El
romano acaudalado que vivió en el siglo
IV, fascinado por Segóbriga y sus minas, en la provincia de Cuenca, se llevó al
joven Cayo a Roma, donde este, quedó impresionado. Visitó los mejores talleres y conoció a los escultores y artistas más
famosos del imperio. La idea del romano
era volver a España y establecerse en un lugar tranquilo, no lejos de Segóbriga, donde construiría una mansión
lujosa, de las mejores del imperio.
Así que de vuelta a España, se trajo
con Cayo a algunos maestros y construyó en un municipio apartado la villa más
lujosa de Hispania romana. Sin reparar en gastos, mandó traer no solo el yeso
cristalino de Segórbiga, sino también
mármol de carrara y de otras importantes canteras del imperio y de Grecia, para
las estelas más perfectas de los mosaicos de su casa, sus fuentes, sus estatuas,
sus vasijas y sus frascos, que en su día asombraron a cuantos las disfrutaron o
a quienes las conocieron. De hecho se hizo enlosar su mansión, con un salón de 750 metros cuadrados y en él un
mosaico figurativo romano -más grande del mundo-, de unos 300 metros cuadrados. Coincidía su esplendor, con el gobierno del último emperador del Imperio Romano unificado, Teodosio (379-395). Fue él quien dividió el Imperio entre Oriente y Occidente. Además el emperador era también hispano, de la actual Coca, en Segovia.
Para hacernos una idea, el conjunto contaba con un patio de columnas monumental, que se abría a 3 terrazas de 25 metros, y con desnivel de 2 metros en cada una. En las inferiores había estanques de 15 por 6 metros, sin paragón hasta entonces.
Para hacernos una idea, el conjunto contaba con un patio de columnas monumental, que se abría a 3 terrazas de 25 metros, y con desnivel de 2 metros en cada una. En las inferiores había estanques de 15 por 6 metros, sin paragón hasta entonces.
Sin que se haya descubierto más que
una pequeña parte (¿el 5%?) del total de la villa, de lo dicho se deduce que
podríamos estar "ante el mayor conjunto escultórico en mármol de la
Hispania romana", según los entendidos.
Ante mi asombro, el Hada del Maratón de Cuentos de
Guadalajara, que es mucho más joven y tiene una escoba, quiso darme un respiro
y me dijo: "sube, no tengas
miedo"; "vamos a dar un paseo, porque esta anoche hay Luna. Te voy
contando mientras volamos".
Dejando la N II, nos desviamos desde
Guadalajara hacia Cuenca sobrevolando la N 320. Atravesamos el Tajo por el Pantano
de Entrepeñas, en Sacedón, luego, en Alcocer, el río Guadiela y el Pantano de Buendía, (parte de Cuenca y parte
de Guadalajara) y siguiendo hacia Cuenca, llegamos muy pronto a Noheda-Villar de Domingo García, con
pocas casas y apenas 229 habitantes, (en 2018).
"Ahí está -dijo el hada-. Si te he traído aquí es que entre lo que te ha dicho
el Hada de la Historia, y la
actualidad, vamos a atravesar una larga noche. Aquí, no hubo un volcán que
arrojara lava como el Vesubio, que dejó sepultada Pompeya, desde el año 79
hasta 1748. Pero aquí, en esa rica mansión, hubo un apagón, no tan brutal, pero
de parecidas consecuencias. Guerras, lejanía de los herederos, tormentas,
abandono e indiferencia, todo eso fue sepultando la mansión, como las calzadas
romanas, y los pueblos que se mueren y terminan sepultados".
-Pero
¿Cómo se ha descubierto?
Como casi siempre, una causalidad. En 1984 el arado de un agricultor, desenterró
un día ciertas piedras losetas, que por su forma, le intrigaron, en la finca de
la familia Lledó. Por lo que vieron formaban parte de un mosaico. Eran teselas.
Entonces aparecieron los fantasmas.
-¿Qué
fantasmas?
Los de siempre: el dinero, la
propiedad, las leyes y las togas. En
2005, 21 años después parecía que todo se iba a aclarar. José Luis Lledó
Sandoval había comprado el terreno a su hermana. Comunicó el preceptivo
descubrimiento al Ministerio de Cultura. Intervino el Ayuntamiento, la
Diputación de Cuenca y la Junta de Comunidades. Todos tenían interés. Era un
tesoro y...un negocio. Y...no hubo acuerdo.
Evidentemente eran teselas, que
sorprendieron incluso a los arqueólogos. Intrigados querían conocer más para
saber si merecía la pena excavar y los posibles límites. Mandaron traer un georradar. Cuantos más
metros de mosaico aparecían el acuerdo parecía más difícil. Se terminó
expropiando los terrenos en 2014.
https://youtu.be/y69zowKWUv8
Hubo un nuevo intento de que en 2015 la gente pudiera conocer el hallazgo de la villa de Noheda-Villar de
Domingo García. De hecho la Diputación de Cuenca ofrecía 800.000 euros para
sustituir las carpas de las excavaciones, con la construcción de un edificio en toda regla. Tampoco hubo acuerdo.
https://youtu.be/zNJWzyu2oyw
Ahora, 35 años después de su descubrimiento,
se pone como excusa el que hay algunos mosaicos que necesitan ser reformados.
Sin embargo hay- en otras partes- miles de mosaicos y obras de arte, abiertas
al público, aunque estén algo dañadas. Cuando no hay voluntad, hay cuentos. La
"Cuenca romana de Cuenca", no puede ser una excepción.
https://youtu.be/Jb0hsh0z7dM
-Y
tú, hada amiga, ¿no puedes hacer algo?
Las
hadas no podemos hacer nada, mientras los fantasmas y las brujas sobrevuelen el
hallazgo de este yacimiento. El incalculable valor artístico de la villa, no
debería ser el problema. El problema, es el valor real y el choque de los egos.
El dueño de la finca, expropiado por 7.500 euros, reclama ante el Supremo 49
millones.
- ¡Qué bien cuentas los cuentos, hada de los cuentos!
¿Puedes decir algo más?
No. Narciso Ibáñez Serrador, en 1, 2,
3, decía: "Hasta ahí puedo
leer". Y yo tengo que terminar diciendo: "hasta aquí puedo contar".
.......
NOTA:
Dejo para mis lectores algunas fotos
que pueden encontrar en Internet, como muestra de que el Hada del Maratón de Cuentos,
y el Hada de la Historia no acostumbran a mentir. Cualquiera puede entrar en el buscador
de Google, tan solo con poner el nombre de Noheda, o Villar de Domingo García. Tal como se
ven en la imagen, o pinchando para ampliarlas, se pueden hacer una idea aproximada de lo que "los
fantasmas" están ocultando al público. Se trata nada menos que de un
patrimonio cultural hispano y universal.
José
Manuel Belmonte
PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ 13-06-2019
EL
HERALDO DEL HENARES 15-06-2019

























