sábado, 14 de octubre de 2017

La música y Nipace

           La Sociedad Musical Ciudad de Guadalajara, se volcará en otro concierto benéfico. El día 20 de octubre a las 20 horas, en el Auditorio Buero Vallejo podremos asistir a una nueva experiencia de la "Música Positiva 2" en favor de NIPACE.                                                                                                                                         La primera vez, tuvo lugar el 28/10/2016. Guadalajara entera y los familiares y amigos, que asistieron, aún lo recuerdan. Fue un concierto extraordinario y  la audiencia disfrutó.                                                  
          Elisa, la Directora, la Orquesta y los integrantes del Coro, lo habían preparado todo con esmero especial. Las imágenes proyectadas de fondo mientras la música sonaba, daban vida, para evocar un ambiente encantador, lleno de paisajes y recuerdos. Todos, cada uno a su manera, querían homenajear tanto a los valientes niños, como a sus familias luchadoras y arropar a algunos de los compañeros, que tienen algún familiar atendido en NIPACE.

          Habían pasado, por la Fundación, para conocer de cerca a los niños y hablar con ellos. Después, con más fuerza y más cariño, fueron diciendo emocionados: "Yo canto por Nipace".

          Este año lo volverán a hacer. Esperan que el Teatro esté también a rebosar. Que vuelva la magia para que se pueda olvidar el dolor, la discapacidad o la depresión y sean felices.

            El arte en general, pero en especial la música, ayuda y está en la vida. Si está en la alegría, en el baile, está también en el dolor y el llanto.  En 2017 se ha comprobado que la música es beneficiosa. La doctora Sandra L. Siedliecki, investigadora de la Cleveland Clinic Foundation en Ohio y principal  autora de un estudio publicado en Journal of Advanced Nursing, lo pudo comprobar  (junto con su equipo) en 60 personas, distribuidas en grupos al azar, o en solitario, escuchando música de su agrado.

            "Después de una semana, observaron que los pacientes de los dos grupos que habían escuchado música mejoraron más que los sometidos al tratamiento estándar". ¡Incluso el dolor disminuyo un 20% al escuchar la música!



             NIPACE es una Fundación sin ánimo de lucro que desarrolla procesos de atención integral a niños y jóvenes con parálisis cerebral y trastornos neuromotores.  

              Por eso, el año pasado, decía que toda ayuda es necesaria y bienvenida. http://belmontajo.blogspot.com.es/2016/09/nipace-una-ayuda-necesaria.html

              La Fundación de Guadalajara y los familiares saben que toda ayuda es poca y la sociedad civil tiene que implicarse (tenemos que implicarnos). Por supuesto hay niveles de ayuda. Todo lo que sirva para crear lazos y derribar muros de incomprensión, aislamiento y separación, es importante.

              Ya el año pasado invitaban a dar precisamente un paso más. La campaña  que lanzaron www.yodoyelpaso.org invitaba a ponerse en marcha y dar otro paso. Me he llegado hasta su Sede, en la Calle Francisco Aritio, 66, local 17, para saber y poder darlo a conocer.

            Nora Sanz, su Directora, me ha abierto las puertas y dado toda clase de facilidades para conocer el centro, por dentro, y mientras realizan algunas de sus actividades. 

Nipace de Guadalajara, es uno de los centros mejores, si no el mejor, de niños y jóvenes con esos problemas. La Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, otorgó un reconocimiento especial  a su buen hacer, en una placa con el siguiente texto: "Al mérito sanitario, otorgada a la Fundación Nipace, por su trabajo en la mejora de la salud de los niños con parálisis cerebral, 7 de abril de 2017".

            Así que, intentaré 
mostrar "algo" de  la magnífica labor que allí se realiza con los niños y jóvenes. Mientras esperaba, he visto moverse alegres a los niños, y siempre a su lado, un monitor o monitora, que les anima y da seguridad. Ellos intentan moverse en soporte adaptado, flexionando sus débiles piernas y dirigiendo con sus manos el andador, adaptado a la estatura de cada uno/a. 

        Para general conocimiento, un gran cuaderno, al lado de la recepción, puede leerse: "lo único imposible, es aquello que no intentamos".

            Pude ver a padres (también algún abuelo), que iban a recoger a los pequeños, llenos de esperanza y de cariño. La pequeña historia, de unos y otros, es profunda y va por dentro; pero tiene una carga de amor que reflejan los ojos, se aprecia en los gestos y en las palabras de ternura. ¡Debe ser muy grande, según esos indicios!

            He podido comprobar algunos ejercicios, con los que los monitores especializados fortalecen las capacidades de las extremidades de los chicos, tanto en el suelo como en las camillas. He podido apreciar los arneses para los diferentes ejercicios. Y también el exoesqueleto, adaptable en estatura y complexión de cada uno/a. Unos y otros ocupan casi toda la sala, muy luminosa y alegre. Los ejercicios de logopeda, ocupan lugares especiales.

             Resumiendo, todo era especial, para niños con necesidades especiales.  Cada uno/a es un mundo. Dicen que tienen una enfermedad que la gente llama "rara" porque son poco habituales, y porque hay poca investigación para encontrar su origen y el remedio que las cure.
            Después de conocer algo de lo que es NIPACE y cómo funciona, se pueden descubrir nuevas posibilidades que ayuden a crear un clima o un ambiente muy humano.   No hay que olvidar que esa realidad humana nueva es cada día más necesaria. Salir o acercarse a esos niños, o a la Asociación, sería lo normal. Hay actividades programadas este mes, para que la gente, como otros años,  pueda disfrutar, y colaborar.

            El dinero es importante pero... no lo es todo. Saber que existen y están aquí mismo, es un gran paso, nada más que un paso.  Otro es, saber que además de rehabilitación, tecnología y tratamiento, la Dirección del centro y las familias con algún familiar con parálisis cerebral o con enfermedad neuromotora, necesitan que la sociedad tome conciencia de que además de existir esas criaturas van creciendo y  necesitan integración.



         Un amigo, con experiencia personal, me apuntaba dos problemas importantes al respecto:

         "Echo en falta la educación de la sociedad, en las relaciones de estos niños con los sanos y de estas familias con las que se consideran normales. Los contactos suelen ser cada vez más esporádicos, espaciándose hasta ser... meramente casuales.
           Otro problema que quiero señalar es el de los padres para compatibilizar su trabajo o su vida laboral con la atención que precisan los niños, para llevarlos al médico, al colegio etc.  Y, en cuanto crecen un poco, ni los abuelos pueden ayudar, aunque quieran".     

             Efectivamente, cuando se produce cercanía es más fácil llegar a la integración. Pero creo que, lo dicho por mi amigo, supone un ejercicio de "normalidad" y de "no ocultar" al niño o a la niña que tiene ese problema neuronal y de motricidad. La gente, en general, responde de forma normal, cuando se la trata normal. El niño puede tener una "enfermedad rara", pero eso no le hace raro. No hay que ocultarlo. Integrar, supone esfuerzo mutuo; salir, para encontrarse.

               No hay centros donde estos niños puedan interactuar con otros de su edad. La ayuda a la dependencia los exige y también personas que colaboren y sean capaces de dar a los padres algún respiro. En otros países, hay residencias de mayores, donde pueden ir niños y jóvenes.  Allí se distraen, se lo pasan bien, y aprenden todos.


               En lugar de tantas actividades extraescolares, se debería aprender empatía y humanidad; saber dar la mano, 
hablar o besar a un niño o niña, con diferentes capacidades.  Sentirnos y ser más humanos.

                  ¿Por qué no enseñar  esa clase a nuestros hijos "sanos"? ¿Por qué no enseñarles a "mirar de forma normal" al diferente y, "hablar y sentir", acercándose al dolor? 
               Si en los hospitales hay salas para ayudar a los niños con cáncer, ¿por qué no existen locales municipales para que estos niños interactúen con otros? Y, ¿por qué no en los colegios o institutos?

               ¿Van a vivir nuestros hijos en la utopía de un mundo sano, sin problemas, sin enfermedades, sin dolor y sin nadie a quien haya que ayudar, porque nadie enferma o envejece?  Pues, entonces,... mejor que vean la realidad y descubran que todos, alguna vez necesitaremos ayuda; que las personas con enfermedades raras y distintas capacidades, están ahí para que nosotros podamos hacer algo por ellas.

                Ojalá la música y Nipace, nos ayuden a pensar  y disfrutar en positivo.

José Manuel Belmonte
PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ 14-10-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/10/nipace.html
EL HERALDO DEL HENARES 15-10-2017
https://www.elheraldodelhenares.com/op/la-musica-y-nipace/
CONTRASTES 16-10-2017
http://belmontejosemanuel.blogspot.com.es/2017/08/turismo-en-nuestra-ciudad-si-sin-esto.html



domingo, 8 de octubre de 2017

Contra la destrucción y la soledad, dos inventos.

          La Humanidad ha llegado al estado actual gracias a las ideas de algunos y de quienes han ayudado a ponerlas en práctica para mejorar la vida humana. La ciencia avanza y ayuda al progreso.

          Saber más es bueno. Aceptar algo porque es nuevo, no parece suficiente. Ante cualquier invento, uno debe interrogarse.

          Reconozco que hay algo que me deja perplejo. Puede ser admirable, pero me confunde como ser humano.  Quiero saber más sobre dos trabajos importantes.

           Uno, trata de capturar el pasado, antes de que se deteriore o se destruya y conservarlo para las futuras generaciones: Iconem. El otro, es el robot.

          1.- Iconem. Es la empresa del arquitecto francés Yves Ubelmann que utiliza tecnología punta, para "salvar" el legado arquitectónico del pasado. Es reciente,  2013, pero ya ha prestado un servicio importante a la Humanidad.

           Los monumentos o vestigios arquitectónicos de la antigüedad, ni la UNESCO ni los gobiernos de los países en que se encuentran, pueden protegerlos totalmente del paso del tiempo, ni del saqueo o la destrucción. Algunos, ni siquiera tienen el reconocimiento oficial de ser "Patrimonio de la Humanidad".

            El trabajo de los expertos, en muchos lugares donde existen esos vestigios, ni tienen la protección ni los medios adecuados para defenderlos y conservarlos.

            Las guerras, el fanatismo de los contendientes y los ataques terroristas, pueden reducir a escombros joyas arquitectónicas únicas que se tardaron cientos de años en construir y, se habían conservado durante varios miles de años.

            Ubelmann, que desde su graduación había recorrido varios países para ver esos lugares, tuvo la idea de intentar protegerlos para futuras generaciones. Pensó que podía hacerse algo aprovechando la tecnología. Creó su propia empresa. Ha aprovechado los drones para fotografiar desde el aire monumentos a los que no era -ni es- fácil acceder, dado el peligro.

            A esas fotografías les aplican algoritmos informáticos para transformarlas en tridimensionales. El resultado es una fotografía digital, ultraprecisa, llamada fotogrametría, que se puede imprimir en 3D.  Así, pueden estudiarse en aulas, museos, o ser reproducidas en reconstrucción física, en un lugar distinto a su ubicación original.

            Para dar a conocer alguno de estos trabajos y su perfección, se organizó una exposición en París a finales de 2016, acompañada de una Mesa Redonda. El título: Sites Éternels,  (Sitios eternos) lo dice todo.


            En la Mesa Redonda intervinieron varias personalidades y el mismo Ubelmann. Si no existieran esas fotos, las generaciones futuras, no encontrarían más que ruinas. Por eso, al mismo tiempo que sus fotografías puede apreciarse, la destrucción terrorista de algunos monumentos. En algunos casos fue captado el momento justo de su destrucción por el ISIS, juntando el valor documental y el histórico.

         Viendo la exposición uno puede viajar en el tiempo, gracias al trabajo de Iconem, hasta el lugar de origen y realizar una inmersión en el pasado y en el presente. La exposición tuvo lugar en París del 14 de diciembre de 2016 al 9 de enero de 2017.   

         Un inmenso acierto del joven arquitecto y de su empresa: Iconem, que gracias a la innovación tecnológica, tiene la ambición de preservar el patrimonio amenazado.
          ( Para quien quiera ver más... https://youtu.be/MhCYyjP3uhg   ).
        
´        2-Robots y soledad.

          Desasosiego me produce que estos dos conceptos puedan unirse. Son dos abismos. ¿Puede un androide despertar la empatía de un ser humano y remediar su soledad? Esa es una clave.  Y otra, vivir la soledad sin tristeza.

           Los robots "despedirán" en un futuro próximo al 10% de los empleados. ¡Ya lo están haciendo en las industrias y empresas!  La precisión, el automatismo y la no fatiga, gran apuesta a su favor. Pero hay más campos.

            ¿Pueden desplazar a los humanos en ciertos espacios de producción tradicionales como el periodismo? Parece algo más cercano a la inteligencia, aunque se base en datos.

             Pues sí, también. De hecho la empresa Automated Insights (AI), fundada hace unos siete años y la Narrative Science, han desarrollado piezas de software capaces de crear textos en prosa basado en datos.

              Luego, por ejemplo, con los datos de la capacidad de los embalses de Entrepeñas y Buendía, la escasez de lluvia en los últimos 5 años, el volumen de los trasvases producidos durante ese mismo período y el volumen de agua embalsada al día de hoy, podrían realizar un artículo excelente y objetivo, sin necesidad de mentar a los políticos de derecha o de izquierda.  Y sería un gran logro, sin duda.

              Pero... llegar a la profundidad del hombre, a su ser individual y su soledad, es como asomarse a un abismo. No es fácil para los médicos, ni para los propios familiares, ni para los programadores informáticos.

              En términos sociales, "soledad", significa estar solo sin acompañamiento de una persona u otro ser vivo. La soledad puede tener diversas causas, como la propia elección, el aislamiento impuesto por un determinado sector de la sociedad, una enfermedad, pérdida de un ser querido, etc.

               Aunque nacemos y vivimos para ser sociables, la soledad, no tiene por que ser negativa. Al contrario, tiene sus ventajas y a veces necesitamos estar solos.

               El problema no es estar solos, sino sentirse solos. El frenético vivir, rompe lazos, sentimientos y personas. Puede generar sentimiento de soledad y tristeza,  y llegar a convertirse en enfermedad con síntomas diversos; algunos graves. Mi amigo médico, Ramón Bernadó, dice que algunas personas lo somatizan y acuden a la consulta en busca de "la píldora de la felicidad", pero que la medicación "no es la solución es un problema que se podría resolver con el cambio de actitud que se resume en una frase: humanizar nuestra vida".

              Una cosa es describir la soledad sin cortapisas, y otra acercarse a los sentimientos, como Tinder, -aplicación para conocer gente-. "Desplaza. Coincide. Chatea. Queda". Eso y salir, puede ayudar a ligar. Puede dar accesibilidad e incluso inmediatez comunicativa. Pero... encontrar la mayor comunidad de solteros, ¿es salir de la soledad? Temo que la vida es algo más que eso, porque es mucho más que sexo. Por eso, tampoco Internet  que ha aumentado la comunicación no ha reducido el aislamiento social, ni la soledad, de quien se conecta.

              Los programadores e inventores de la robótica, creen que el robot podría acabar con la soledad de algunas personas, ayudar a enfermos y personas dependientes. Para ello los robots  pueden divertir, estimular, conversar, acompañar y ayudar. Ya han creado el robot social  que se comunica con las personas siguiendo comportamientos sociales.

             Estoy más en la idea del Dr. Bernadó, de humanizar la vida. Poner a las personas, familia, amigos y voluntarios en contacto, para ayudar a quien se siente solo, en esta epidemia del siglo XXI.

              Me parece que es necesario estar rodeado o rodearse de quien conozcamos y reconozcamos intimidad suficiente para acercarse a los sentimientos. No basta con estar al lado, ni con ayudar, si uno sigue sintiéndose solo. Estar en el mejor piso, en el mejor centro social, asistencial, ¿es suficiente? Depende de personas y circunstancias.      
                      
             Y atención, la soledad no es únicamente problema de personas mayores, ni siquiera de personas que viven solas.  "La soledad no discrimina. Si bien hay más riesgo en el caso de mayores que viven aislados o aquellos con problemas de salud que limiten sus capacidades comunicativas o de movilidad, cualquiera pueda sentirse solo" recuerda el catedrático Juan Diez Nicolás. Y añade algo que se olvida: "Casi todos piensan que la soledad afecta a los que viven solos pero se puede vivir acompañado, incluso tener una familia grande y no sentirse arropado o querido".

               Según un artículo del mes pasado, en el periódico El Mundo: "la soledad ya supone mayor amenaza para la salud que la obesidad".
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/09/21/59c2a0fb46163faa058b45f8.html
              Por eso, un simple animal de compañía y cualquier invento es bueno si logra paliar el problema, de algún modo. Pero sin olvidar nunca, que una palabra de cariño, un beso o un abrazo, son bienvenidos siempre y están al alcance del corazón de un niño, de un joven o de un adulto. Y son un bálsamo para las heridas de la soledad. No he encontrado a nadie solo, enfermo o con alzhéimer que no lo necesite o lo rechace.
   
José Manuel Belmonte

PUBLICADO EN
ESPERAANDO LA LUZ:08-10-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/10/contra-la-destruccion-y-la-soledad-dos.html

EL HERALDO DEL HENARES: 09-10-2017
https://www.elheraldodelhenares.com/op/contra-la-destruccion-y-la-soledad-dos-inventos/


domingo, 1 de octubre de 2017

Cumpleaños y el recuerdo de mi pueblo.

          Salimos a pasear juntos, siempre que podemos. Soy como su sombra. Le conozco desde hace muchos años o, lo intento al menos, porque como dice, ni él mismo se conoce totalmente.                                                              
            Creo que hoy por ser 30 de septiembre  has sentido unas emociones que tenías solo en el recuerdo de tu corazón sensible.                            
           Tengo la sensación de venir de un viaje largo del que no solemos hablar mucho. No me refiero al viaje que acabo de hacer a Tenerife. Se vive muy de prisa. Las circunstancias y los trabajos dejan poco tiempo para recordar de dónde venimos.

           ¿Te refieres a la familia o al pueblo?

            A las dos cosas. Cuando yo nací había una gran nevada, aunque era un día como hoy.  Entonces las estaciones eran muy definidas. La vida de los pueblos y del campo giraba en torno a las estaciones.

            ¿Te acuerdas de tu pueblo?

            Por supuesto. Nací en el pueblo más pequeño y más bonito. Hay pueblos inmensos, con pocos habitantes. Lo importante no es el número, sino las personas, la vida, la paz y la belleza que se vive. Si hay grandes personas, no puede ser pequeño un pueblo como Cuena, al sur de Cantabria.

              Seguro que fuiste feliz en ese pueblo y el recuerdo te acompaña.

             No sé si me acompaña o llevo conmigo al pueblo de mi infancia. Aunque me haya alejado físicamente, lo vivido me sigue dando calor y acariciando el alma. Allí  me sorprendió la vida como regalo infinito. Allí, la familia me ofreció todo el cariño. Allí, se abrió la puerta de la belleza y ... también la del infinito, si es que no es la misma. Fui a la escuela por primera vez.


                Todas las puertas de las casas estaban abiertas. En todas las del pueblo, los niños éramos recibidos como uno más de familia, siempre con cariño. No tuve una "alta cuna", pero siempre tuve un hogar y el amor de padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y un pueblo de infinitos horizontes. Lo llevo en la sangre, con orgullo.


              Hablas como si estuvieras allí, en la casa que naciste, junto a la de Elías, en la Huerta Larga, al lado de la bolera y el río.  Cerca la casa del abuelo. Arriba los nidos de cigüeña  y la Iglesia de Santa María protegiendo al pueblo. Rodeando la montaña y el robledal, las vías estrechas de La Robla. Los trenes siempre  encantan a los niños. ¿Eso te trae algún recuerdo?

            Alguno no...¡miles! Para mí todo era una explosión. La vida era movimiento. Los trenes, entonces, llevaban máquinas de vapor. La mayoría eran trenes de carga, o "mixtos". Los vagones tenían "garitas". Solo una vez a día pasaba un tren de viajeros que venía de León y subía otro de Bilbao. Los trenes de carga, subían o bajaban, muy despacio.

     
        No teníamos estación porque el pueblo era muy pequeño.  Pero la vía, los trenes, sus horarios y pitidos, marcaban el ritmo de las horas y los días a todos. Para unos significaban esperanzas de salir algún día hacia algún otro lugar; para los niños eran fuente de imaginación y de aventuras.  
             Los chavales solíamos subirnos a los topes de los vagones, escapando al pueblo de la estación de arriba: Cordobilla de Aguilar, donde tenían que parar. Bajar después, por el monte era fácil y siempre una nueva dosis de juego y aventura. Los trenes de viajeros no tenían fuelle  entre vagones, para pasar. Solo un pasamanos exterior, en el que los revisores se jugaban la vida de forma acrobática, yendo a la intemperie de un vagón a otro.
             Los adultos sabían los horarios de los trenes. Algunos trabajaban en el mantenimiento de las vías, o en Mataporquera, el pueblo comarcal de abajo donde estaban las estaciones de la ROBLA y RENFE, distintas y distantes, incapaces de hacer algo en común por los viajeros. Allí había intercambio de viajeros y mercancías.

            Varias máquinas de vapor iban y venían en maniobras. El humo lo contaminaba todo. Elpueblo estaba siempre sucio, aunque tuviera casas o barrios nuevos. En la punta norte una fábrica de Cementos y en la opuesta una fábrica de carburo, arrojaban por sus chimeneas lo que ni se sabe, más que humo, veneno.  El viento, lejos de limpiar, lo esparcía. Soplara del norte o del sur, dejaba sobre el pueblo, una dosis infernal de suciedad, que se veía sobre los tejados. En este pueblo yo tenía familia, que trabajaba en los trenes. Allí murió, muy joven, un tío mío, por la explosión de un horno, en Cementos Alfa.

              Al estar mi pueblo en la ladera, a mitad de camino de una estación y otra, los mayores, aprovechaban para bajar en "vagoneta" -una plancha sobre 4 ruedas- al mercado. Los niños, si no había escuela, nos apuntábamos a ese viaje, porque era fascinante ir a la intemperie.  
              Para volver... las vagonetas que iban enganchadas a algún tren que subía hacia León, y que al llegar al pueblo el maquinita hacía señal, reducía la marcha y desenganchaban.

              Se producían algunos desastres, por los trenes...vagones cargados de carbón, descarrilaron y volcaron en la ladera. También las chispas, provocaron algún incendio cuando las espigas estaban ya doradas, y la gente desde las eras, acudió para apagarlo.

              Al recordarlo, creo que viví en el paraíso del Oeste, antes de conocerlo. Sin indios ni pistolas, pero en el fantástico mundo de caballos, vacas, carros, trenes y ovejas.

             Debía ser un tiempo especial y fantástico, sin duda. ¿Cómo era el día a día?

         
    Bueno, cuando nací, hacia 3 años que la guerra civil había terminado. No conocí aquella tragedia, pero las consecuencias seguro, aunque se esforzaran en que los niños ni nos diéramos cuenta. A nosotros aquello nos parecía muy lejano y triste.

             Al ser un pueblo pequeño, agrícola y ganadero, cada familia cocía el pan cada semana  o cada 15 días. Era una fiesta, sobre todo por el pan candeal, las tortas y las roscas.

            Con vacas y ovejas, había abundante leche que al hervirla proporcionaba una nata exquisita y queso para la merienda. La matanza también era una fiesta.

             Cuando alguna familia necesitaba algo, se lo pedía a otra, con toda naturalidad y luego se lo devolvía. Se vivía realmente el trueque. El dinero se veía muy poco. Los niños, nunca.     
   
                ¿Lo necesitabais?

                 No, para nada. En el pueblo no había tiendas. Nos traían algunas golosinas, cuando los mayores volvían de viaje, en la fiesta de San Mateo o de Mercadillo y, en Reyes.

              Mi abuelo fue el primero en montar una Cantina, donde vendía un poco de todo y donde los domingos, se juntaban algunos vecinos, para echar unas partidas de cartas.  Yo fuí con él a comprar en Aguilar de Campoo, que estaba cerca. Mi abuelo era alegre y tenía buen humor

              Los carros transportaban yerba para los animales o la paja, después de la trilla o lo que fuera. Siempre estábamos dispuestos a ir en carro. La siega y la cosecha y el canto de los ejes, proporcionaban un plus de alegría y música. Las eras y la trilla eran un regalo de vida. Era verano. Se trabajaba mucho, todos. Los niños disfrutábamos en las eras, como nadie se puede imaginar. A veces nos dejaban dormir allí de noche., Las estrellas estaban cerca. Así perdimos el miedo a la oscuridad y se encendía  la imaginación.

            Cuando llegaban los carros con frutas o patatas, ya era otra estación. Volvíamos a la escuela. En el pequeño pueblo había un maestro: Don Nicolás. Hoy ya no recuerdo el nombre de los otros muchos maestros que he tenido, pero a D. Nicolás, nunca lo he olvidado. Había un solo maestro y una sola clase, aunque teníamos diferentes edades. El maestro no debía ganar mucho, porque los padre de los niños y también los abuelos, le llevaban trigo, algún pan cuando las madres cocían, o algo de matanza, para él y su mujer.

             Las nieves y el invierno, para los niños, nunca fueron problema. Era la ocasión de divertirse de otro modo. Recuerdo que llevábamos leña para la estufa de la escuela. No pasábamos frío.  Los bancos no eran cómodos. Solo la Enciclopedia Álvarez  y una pizarra con un pizarrín eran lo que llevábamos de material. Aprendíamos cantando la tabla de multiplicar. Nos sabíamos los ríos, las cordilleras, y las 4 reglas desde muy pequeños.

                En las casas se hacía la comida acercando los pucheros al fuego. Las cocinas, generalmente tenían un fogón. El de mi abuelo era de piedra y muy grande. Siempre estaba caliente. Sentados en el fogón comíamos los niños, mientras los mayores estaban a la mesa.

              No había llegado aún a las casas ni el agua ni la luz. El río y el pilón estaban cerca para acarrear agua. La luz o las luces, eran lámparas de carburo. Había que limpiar el depósito y llenarlo cada día. Se llevaban en la mano a donde se quisiera y se colgaban en la pared o en las vigas. Proporcionaban una luz uniforme y cálida. Con un pequeño escape de gas, que se oía al quemarse. Eran igual que las de las minas.

                Por entonces, comenzó a construirse la presa de El Embalse del Ebro, que no se inauguró hasta 1952. La cantera para el muro de la presa, estaba en el pueblo, a 2 km.  Los domingos y las fiestas, la cantera y las vagonetas eran de domino de los niños. No había guardas. Jugábamos con ellas yendo de punta a punta del peñón o descarrilando, como locos.

             ¿No recuerdas nada del río?

              Claro, el agua era esencial. Daba vida al pueblo, a la fuente, al lavadero y a cada casa, con sus habitantes, sus ganados, sus huertos  y sus flores. El agua era siempre limpia y clara, sin contaminación. Llevaba peces que podíamos ver, y truchas y  cangrejos. Nada  lo contaminaba desde el nacimiento al pueblo. Pescábamos a mano y a retel. Había árboles y nidos.  Cortábamos ramas y hacíamos silbatos y flautas. Nunca nos aburriamos.

               En verano, conocíamos las "pozas" con más agua remansada y nos bañábamos desnudos aunque siempre alguno vigilaba, por si algún gamberro nos quitaba la ropa. Nos secábamos como los lagartos. Era un baño en la naturaleza, real y placentero. Luego robábamos algunas frutas o asábamos patatas, (que habíamos arrancado de alguna tierra cercana). Las chicas tenían sus "pozas", al otro lado de la vía.

              En el pueblo, había iglesia, pero no había ni cura ni campanas. Cierto que el pueblo era pequeño, pero también decían que en la guerra había habido muchos muertos y habían matado a muchos curas y religiosos. En las fiestas, venía algún cura de otro pueblo. Un tope de un vagón, agujereado, colgado en la pared de la iglesia, golpeado con un martillo, resonaba en el valle y serbia para convocar al pueblo, anunciar algún fallecimiento, soltar el ganado, o anunciar la misa cuando la había.

                 Tengo un recuerdo especial de aquella época, por los 3 tenores. Los domingos por la tarde se rezaba en la iglesia. Alguien del pueblo dirigía la oración, que siempre terminaba con una "salve" cantada. Los hombres y los mozos, que no eran muchos, estaban en el coro. Los niños esperábamos ansiosos y en silencio las voces de los tenores (no sabíamos qué era eso de tenores), pero eran las voces fuertes de 3 mozarrones que se juntaban y animaban y llenaban la iglesia. Allí estaba Pepe, Basilio, mi tío, y otro mozo bien plantado, del que ahora no recuerdo el nombre. Era un momento mágico. Había mujeres emocionadas que lloraban al escucharles.        

                ¿Había médico?       
      
               No, tampoco. No recuerdo que faltáramos a la escuela. Se tosía, pero... recuerdo algo especial que se me gravó.

               La menor de una familia de 3 hijos se puso enferma. La llevaron al Médico en Mataporquera, pero no mejoraba. Creo que un día empeoró y su madre, angustiada la cogió en brazos y por el monte arriba, la llevó al médico del pueblo de arriba (Por los atajos estaba más cerca). Parece que la niña estaba muy malita y en el camino de vuelta se le murió en los brazos. Llegó destrozada, pero orgullosa de haber intentado lo mejor para su hija. Dicen que hay multitud de estrellas, de rosas, de tíos y de primos...pero una madre, es única. Siempre valiente. Creo que fue la única vez que los niños estábamos perdidos. Llorábamos al ver llorar sin entender nada.

              Una situación difícil, sin duda. Y triste. Pero...¿había pobres en el pueblo? ¿Había trabajo para todos?

               En los pueblos agrícolas hay trabajo siempre, pero no dinero. Hay comida y no se pasa hambre, pero los pequeños agricultores no pueden ofrecer trabajo. Quienes habían formado una familia o deseaban independizarse, tenían que buscar un trabajo para sostenerla y...tenían que encontrarlo fuera del pueblo.

              Generalmente las familias eran numerosas. Las mujeres, trabajaban en el campo tanto como los varones. No había ni discriminación ni privilegios. Las tierras y ganado era atendido por un hombre y su mujer los hijos mozos que no se habían ido de casa y por las hijas.  No había pobres en el pueblo.

               De vez en cuando, algún pobre venia de fuera, pidiendo.  Recuerdo que en casa de mi abuelo nunca se dejó desamparado a nadie. Llegaran por la mañana o por la tarde, tenían comida y si querían, estaba el pajar para poderse quedar. La comida que se les daba era la misma de los hijos o los nietos. Después de aseados, comían con todos, no en un rincón o aparte. Se hablaba con ellos o  reíamos, como uno más. (No es que se les mandara al pajar, por no querer que durmieran en una cama, es que en casa de mi abuelo siempre había hijos y nietos).

              Bueno, ¿ y hoy?

              Hoy es la misma vida, pero otro mundo. Soy el niño aquel que ha crecido a su pesar y se sigue asombrando cada día, con 75 años. Para mí siempre ha sido fundamental el cariño de familia.  Gracias a ellos soy feliz. Su apoyo y la estabilidad afectiva y humana son esenciales.
No tengo morriña. Cada mañana me levanto mirando al futuro con confianza. Y saco un poco de tiempo para pensar. ¡Como hoy!.

              ¿Es más feliz hoy un niño con su móvil y su Tablet jugando a la Granja?  Hoy es 1 de Octubre. y hay convocado un Referéndum ilegal en Cataluña, no sé si me estoy haciendo mayor, pero ...no lo entiendo.

José Manuel Belmonte   
PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ 01-10-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/10/cumpleanos-y-el-recuerdo-de-mi-pueblo.html
EL HERALDO DEL HENARES 01-10-2017

https://www.elheraldodelhenares.com/op/cumpleanos-y-el-recuerdo-del-pueblo/


sábado, 23 de septiembre de 2017

Un Cristo Roto: símbolo de solidaridad.

           Desconectar en vacaciones, es un deseo.  Al volver, encontré otra vez  el tsunami político-catalán en las noticias. Como si en el mundo solo existiera Cataluña. No se puede secuestrar la libertad de la mayoría con el victimismo chantajista. Ni un minuto a la manipulación politico-mediatica.

          La calle no es sinónimo de democracia. Lo que está sucediendo tiene responsables. Las consecuencias de incumplir la ley, la desobediencia, la traición, el delito continuado de sedición, son imprevisibles. El desamparo y la pasividad en defender a quienes cumplen con su obligación es de los gobernantes, de los jueces, de las fuerzas del orden y de las fuerzas armadas. También de los partidos y de sus líderes. Lo que costó siglos de esfuerzo en levantarse puede destruirse por inercia de unos o por odio y manipulación, llevando incluso a menores de edad, a mítines en horario escolar. En carta, se dijo a las familias: sus hijos irán a "defender la democracia y la libertad". Así de fuerte es la grotesca deriva de la degradación y la delincuencia.

            Un síntoma tan preocupante o más, son los 300 curas apelando a secundar el referéndum ilegal en pro de la "autodeterminación" de Cataluña como "nación". Seguro que no se extrañarán de que la gente acuda cada vez menos a la iglesia.


           Desconecto y que salga el sol por donde salga. Reclamo mi libertad e independencia, como español y como ciudadano del mundo. Me importa estar comprometido como ser humano.

           Están sucediendo cosas en el mundo que reclaman mi atención al ser importantes y urgentes.  Además del hambre y la miseria, hay masacres étnicas, fuegos devastadores, amenazas de guerra nucleares, huracanes, y terremotos en que la gente muere o pierde todo. El dolor se extiende sobre los seres humanos.

            Pero ahí mismo surge el valor de la solidaridad de quienes no tienen nada con los que lo perdieron todo. Esa lucha por la esperanza es la mía y la de cualquier ser bien nacido.

           En medio de la devastación y del caos -en los países asolados por los huracanes o los terremotos-, muchas personas le echan valor y comienzan el rescate y la búsqueda de supervivientes atrapados bajo los escombros cuando pasó el huracán o sobrevino el terremoto. De una forma u otra estoy con esos héroes de mi raza.

            Nadie tiene que convocar al rescate inmediato y prestar ayuda. Se escucha el corazón y uno se le lanza a la calle a hacer lo que se pueda. Sin desfallecer hasta que el cuerpo aguante. Sin quejarse, sin miedo, sin odio ni racismo, ni homofobia. Ayudando a salir del agua, del lodo, o llevando en brazos a un niño, a un anciano que ha quedado atrapado o soltar un animal que estaba a punto de morir estabulado o atado.

              Si las precipitaciones continúan, hay que alertar del peligro y ayudar a escapar a lugares más altos o más seguros. Puede seguir subiendo el agua que cubre las viviendas o tener que desembalsar por el peligro de romperse las presas al no poder contener más. En un solo día el agua  ha subido en algunos poblados casi un metro o más. Tras el Irma, el huracán María ha anegado muchas islas, entre ellas Puerto Rico. Casi el 100% de habitantes de Puerto Rico está sin energía eléctrica, agua corriente ni conexión telefónica.

             En México, hemos visto a la gente escalando escombros, jugándose la vida, sin pensar y sin lógica, para retirar escombros y salvar alguna vida sepultada en el milagro de algún hueco de los edificios derrumbados. Manos blancas, inexpertas de civiles de cualquier edad y condición, codo con codo junto a organizaciones de voluntarios como Cruz Roja, fuerzas del orden, bomberos, perros adiestrados... ayudan y sobre la marcha se organizan. Comprenden que si todos gritan es imposible escuchar los gemidos o los gritos de una víctima atrapada.


          En medio del ruido, los gritos y las lágrimas, el silencio puede ayudar y mucho. Por eso inventaron un lenguaje con las manos: levantar los puños significaba que nadie hiciera ruido. Silencio momentáneo para escuchar. Bajar las manos es seguir quitando escombro. Aplausos
cuando sacan a alguien con vida, reconforta y da ánimos. Dolor y emoción cuando rescatan un cadáver. Las familias, siempre cerca, dan nombres de los seres queridos atrapados.


          La búsqueda esperanzada se reanuda, sobre todo en la escuela que se derrumbó sobre los niños y los profesores a quienes no les dio tiempo material para ponerse a salvo. Al menos 32 niños de los 315 alumnos de primaria y secundaria quedaron bajo los escombros, junto a algunos maestros y personal administrativo. Han logrado salvar la vida-hasta ahora- al menos 11 niños y una maestra.

          Bajo los amasijos de cemento y hierro puede aún haber vida. Pero sobre esos mismos escombros, lo mejor de los humanos -unidos- se esfuerza en rescatar supervivientes.  Y la imagen de su coraje y valentía, da la vuelta al mundo. Al verla, nos sentimos orgullosos y aumenta nuestra confianza en el ser humano. Comprendemos entonces que cuenta lo que hacemos por los demás, lo que compartimos, lo que damos.

           Y en el pueblo de Jojutla, -epicentro del terremoto, se detuvo el tiempo. "Mi pueblo, se vino a abajo. Esto es una zona de desastre”. Lo primero en desprenderse de la casa consistorial fue el reloj, redondo y blanco, que presidía la fachada. Quedó detenido a las 13:14 del martes.

            Al escribir estas líneas un nuevo terremoto, de magnitud 6,1, con epicentro en Oaxaca, muy cerca de la zona dañada, sacudió el país.  Dos horas antes, otro temblor de 5, 8, estremeció la zona. No se sabe si son nuevos o forman parte de las más de 4.200 réplicas de menor intensidad.

            En todo caso, junto al recuerdo de las víctimas, mi apoyo y solidaridad con los voluntarios y mi ánimo a quienes lo han perdido todo en estas calamidades naturales. Espero que no les olvidemos. Me uno a cuantos, de una forma u otra, están con ellos.

           Volvía en el avión a la península. En la rejilla de la bandeja del respaldo del asiento había  diversos folletos de la compañía e información sobre productos que se podrían adquirir durante la travesía. Me llamó la atención  al encontrar entre los folletos, uno del Cristo Roto. Es una de las cinco esculturas más grandes de México.

            Cuenta la leyenda que el Pueblo Viejo, fundado por los chichimecas, fue sepultado por las aguas de la Presa, pero muchos piensan que también sugiere, el dolor del México actual. 

             Si la escultura de 28 metros del Cristo Roto, sin cruz, impresiona, el texto a sus pies hace pensar.  No lo voy a comentar. Dejo que el lector contemple las fotos y que cada cual descubra lo que puedan decirle.

José Manuel Belmonte

PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ:  23-09-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/09/un-cristo-roto-simbolo-de-solidaridad.html
EL HERALDO DEL HENARES: 25-09-2017
https://www.elheraldodelhenares.com/op/un-cristo-roto-simbolo-de-solidaridad/
CIVICA:  16-09-2017

http://civica.com.es/drupal/content/un-cristo-roto-s%C3%ADmbolo-de-solidaridad