jueves, 10 de octubre de 2013

Próxima parada: Egipto

Desde Hispanoamérica, me pidieron, hace algún tiempo: “escribe sobre Siria y sobre Egipto”.
Hice lo primero, justamente cuando los tambores de guerra internacional comenzaron a sonar. Aunque la paz aún está lejos, se ha rebajado la tensión y se están dando pasos en esa dirección. Es, por tanto, el momento de ocuparnos del otro gran foco de tensión en la zona: la crisis de Egipto que se acerca a la guerra civil.

"Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta". Con este 'tweet', el cantante David Bisbal consiguió no hace mucho, levantar toda una ola de comentarios en la red. La reacción se produjo, porque el tema escuece  y preocupa desde hace meses.

Se puso cierta sordina mediática, mientras la atención de la comunidad internacional estaba pendiente de los planes de las grandes potencias para intervenir o no, militarmente, en Siria.

La llamada “primavera árabe”, no ha sido una transición política, como creía occidente. Más bien está siendo un cruel invierno (Ken Follett) por el que la cultura islámica transita, dividida, hacia su futuro y el de las naciones en que se asienta.  La violencia refleja una profunda ignorancia y una desorientación entre los principios éticos, los religiosos y los democráticos.

Mientras, la inestabilidad ha ido creciendo diariamente en Egipto. La muerte y la represión a sangre y fuego y la ola de atentados terroristas, lejos de disminuir, son noticia diariamente y han disparado la tensión y la preocupación internacional.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Una guerra civil es probable o ya está en curso? ¿La comunidad internacional debe quedar al margen o debe implicarse, como en Siria? Esta es la cuestión.
La clave. Nunca ha sido Egipto una balsa de aceite, ni siquiera durante las tres décadas de mandado del dictador Mubarak hasta 2011. Las manifestaciones contra él, en la Plaza de Tharir (libertad), fueron claves.  Al fin, tras 60 años de poder militar, en el país  más poblado del mundo árabe, un civil, Morsi, llegaba al poder de forma democrática, aunque con estrecho margen sobre su oponente. Era dirigente de de los Hermanos Musulmanes.
La agitación de infiltrados de Al  Qaeda ha provocado una reacción de odio hacia los islamistas y sus líderes y de éstos hacia los partidarios de Mubarak (supuestamente apoyado por Estados Unidos) y también contra los cristianos coptos, que representan el 10% de la población. Las lágrimas del odio alimentan las del dolor. A ese escenario se ha añadido la crisis económica internacional que aumenta el descontento social.

Ante la presión, el elegido Presidente Morsi intentó una islamización de la República Árabe de Egipto, mediante una concentración de poderes del Estado, con una nueva constitución. Pero provocó el descontento de la oposición. Se volvió a manifestar en la Plaza de la Libertad de el Cairo. Aunque no fuera totalmente espontánea, se hizo persistente, y los militares pidieron su dimisión. La oposición, no había aceptado el triunfo democrático de Morsi. Tampoco había tradición democrática.

El 3 de julio de este año 2013 es la fecha clave. Ese día, tras un año de gobierno de Morsi, se produjo un golpe de Estado. El presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Abdul Fatah al-Sisi, con ayuda del Ejército, derrocó al presidente Mohamed Morsi, y suspendió la Constitución.  Fue nombrado Presidente interino Adli Manur y vicepresidente, el Premio Nobel de la Paz  Mohamed El Baradei.

Pero los continuos y violentos enfrentamientos entre partidarios de Morsi y las fuerzas del orden, en el Cairo, con derramamiento de sangre y victimas, hicieron dejar el gobierno al vicepresidente El Baradei. No quería responsabilizarse de la sangre derramada por el ejército contra sus conciudadanos. El mal se encona.  El miedo y el sufrimiento producen rabia y más violencia. En su carta de dimisión daba esta clave: los beneficiarios de lo que ha ocurrido hoy son aquellos que llaman a la violencia, el terrorismo y los grupos más extremistas”.

Desde ese día el enfrentamiento entre los partidarios de Mursi y la policía y las fuerzas armadas ha ido en aumento y el desafío es constante. Las libertadas individuales y los derechos han caído en picado por la represión del “estado policial” y por los atentados.

Las secuelas atroces: disturbios, violencia, terror y caos.
Un decreto presidencial del Gobierno, Mansur, establece un nuevo juramento para los militares y demás efectivos de las Fuerzas Armadas, quienes ya no se verán obligados a prometer lealtad al jefe de Estado, sino solamente a sus  Mandos. Los medios árabes dicen que es una forma de agradecimiento a las Fuerzas Armadas, por haberlo nombrado Mandatario tras el golpe de Estado perpetrado contra el presidente constitucional, Morsi.

Este decreto es una afrenta a la inteligencia, y propicia el caos. ¿Ante quién responden los Mandos? ¿Si no es ante el Presidente, será ante el Pueblo y sus intereses? Y ¿Quién señala los intereses del pueblo? Si éstos los señala el Comandante en Jefe, la democracia estaría basada en el ejército por encima de toda otra autoridad. El Presidente sería un hombre de paja, en español, un pelele. Es por eso que el comandante en jefe de las fuerzas armadas, y presidente de facto  del país Abdelfatah al Sisi no descartó aspirar a la presidencia, si hay elecciones, según una entrevista publicada el 9-10-2013 en el rotativo AlMasri al Yum. 

Mientras, la coalición Alianza para la Defensa de la Legitimidad (ADL), que reúne a 33 organizaciones favorables a Morsi, de la que forman parte los Hermanos Musulmanes, llama a manifestarse  y realizar actos de incorformidad una y otra vez, contra el “golpismo militar” para restituir a Morsi.

Pero han visto cerrados sus medios de comunicación, sus cadenas, y canales satélites y encarcelados el núcleo duro de sus líderes.  Los coptos también son objeto de las iras religiosas de los islamistas.

Puede decirse que ha día de hoy, se ha dado ya un salto cualitativo: ¡pasan de la legalidad al radicalismo! Muerta la democracia ¡viva la teocracia! Los islamistas ya no reclaman la vuelta al poder de Morsi. Al Zawahiri , número uno de Al Qaeda, ha dicho a los seguidores de Morsi que "la legitimidad no recae en las elecciones y en la democracia sino en la sharía (ley islámica)".

El gobierno  ha arrestado al hermano del líder, Emir Aymán Al Zawahiri  y al hombre de confianza de éste. Y la ola de ataques terroristas contra los militares se dispara.

Si este clima de tensión y enfrentamiento no es una guerra, se le parece. Al menos por la cantidad de bajas y de heridos. Los diversos grupos, religiones, no tienen líderes ponderados que les guíen. La guerra existe, aunque directamente no estén implicadas las democracias occidentales. Existía en Siria, y existe en Egipto, se empleen o no armas químicas. Occidente, hasta ahora, no ha querido verlo, por pura conveniencia.

 La ONU debe actuar. Parece que se han roto los puentes hacia una solución pacífica del conflicto. Los militares no parecen ya la solución. Al Qaeda y sus tentáculos son muy potentes. Aunque se haya apresado al Abu Anas Al Libi, cerebro de algunos atentados en Kenia, Tanzania, ni el FBI, ni Estados Unidos son la solución para Egipto. Más bien el estado actual de cosas, parece un fracaso de esa superpotencia. “Existe una diferencia entre ir a la caza de los terroristas que directamente dañan a EEUU e involucrarnos en una guerra”, acaba de decir Obama. Pero la Humanidad necesita estadistas comprometidos con los Derechos Humanos, y el primero es acabar con el genocidio, la masacre de seres inocentes, y defender la vida. No se puede ser amenazador o valiente según conveniencia.

Por eso, la Comunidad Internacional, debe moverse y actuar cuanto antes.  Aunque parezca una guerra lejana, los seres humanos se están desangrando, su dolor clama a la conciencia de los pueblos, estén donde estén en el planeta. Egipto necesita ayuda

Según El Baradei: "Existían vías pacíficas para poner fin a este enfrentamiento entre la población y, se propusieron soluciones aceptables para alcanzar un consenso nacional". Hay que explorar esas vías. Hay que poner voluntad. Llamar a las partes en conflicto y buscar alguna forma de parar la muerte y de buscar la paz. El frío invierno de la guerra entre hermanos no debería coincidir con el invierno climático (sería devastador para los más débiles). El fanatismo irracional,  el odio corrosivo o el ansia de poder, no pueden ser lo que una a 79 millones de personas. Pregunten a los niños que nos miran. Habrá alguna fibra humana, algún sentimiento positivo, alguna esperanza de futuro que habrá que explorar para la paz. Menos esta escalada de violencia sin horizonte, cualquier solución.

La Diplomacia Internacional tiene que despertar.  Tal vez despierte mejor con música como dice Celine Dion:  “Au-delà de la violence /Au-delà de la démence /Malgré les bombes qui tombent /Aux quatre coins du monde…/L´amour existe ancore”. (Más allá de la violencia/más allá de la locura/a pesar de las bombas que caen/en cada rincón del mundo…El amor, aún existe,).   Y es posible, también allí, aunque algunos lo olvidan.

Egipto necesita renacer. Necesita del turismo. Necesita la paz, para que vuelva el mundo a contemplar la sabiduría antigua de este pueblo. Otros pueblos, en África, necesitan saber qué se hace en Egipto. Necesitan saber que los pueblos no son abandonados a su dolor por los hermanos. ¿O no hay más hermanos que los Hermanos Musulmanes? ¡Sería muy triste!
PUBLICADO EN EL HERALDO DEL HENARES, BLOG: LA TANGENTE, 10-10-2013:
 http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=18935; BITACORA DE BELMONTE en CiViCa: 12-10-2013:
 http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/pr%C3%B3xima-parada-egipto



4 comentarios:

  1. Bendita pluma la tuya,que llega a todo el mundo y hace que reflexionemos tanto --Cariños desde Paraguay ..

    ResponderEliminar
  2. Hola,a ese gran país que nos da gente tan emprendedora y tan atenta a la actualidad. Muchas gracias por su comentario Rossy.
    Entre todos vamos a hacer que no se olvide a los muertos y se ayude cuanto antes a los vivos.
    Un abrazo,
    José Manuel

    ResponderEliminar
  3. Hola Jose Manuel,
    como comentario a tu magnifico articulo ,efectivamente creo que tendríamos que reflexionar y pensar entre todos sobre los problemas que existen tanto en Egipto como en el resto de países. Nos tendrían que servir como ejemplo y experiencias para no caer en sus mismos errores de enfrentamiento, violencia, miedo, sufrimiento,....... para que no afectaran al resto de países Los mandatarios de las diferentes potencias, tendrían que solucionar estas diferencias y pedirles que tuvieran la voluntad, Que busquen la paz y evitar mas conflictos no deseados por nadie.Un abrazo
    AGS
    .________________________________

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola AGS:
      Muchas gracias por tu comentario.Cuando algunos conflictos dejan de estar unos días en los TELEDIARIOS, la gente piensa que han desaparecido. ¡No interesa informar! ¡No vende! Puede ser que en algunos casos, lamentables, no es posible. Son los menos.
      Hay que seguir presionando, hasta que se arreglen, o hasta que los gobiernos o la ONU tome cartas en el asunto.
      Un abrazo,
      José Manuel

      Eliminar