domingo, 26 de octubre de 2014

Antes de nacer y… después de morir


Todos tenemos algún ser querido, más allá. Ha muerto y ya no es visible para nuestros ojos. Simplemente se ha desprendido del cuerpo. Ha sufrido una metamorfosis. “La vida desde el punto de vista biológico es una metamorfosis, una transformación perenne, que se concluye con la muerte… una metamorfosis en la que el hombre madura en lo definitivo, y se hace maduro para ser definitivo” (J. Ratzinger, Múnich, 10 de agosto de 1978, La Razón, 20-X-2014). Vivir es aprender a desvivirse poco a poco, hasta perder la vida.

Quien “pasa” a un estado nuevo, se transforma o se transfigura. No deja la historia de su vida, porque no es un actor teatral que sale de la escena en que representó su papel. Su cuerpo como si fuera un vestido, se desprende. Ya no lo necesita. Sigue vivo, pero ahora más profundo, sin las ataduras espaciotemporales. Libre, con las alas nuevas, con todo lo bueno, con la sencillez desnuda, con la energía adquirida y el corazón de luz entre las manos. Viendo con ese corazón lo que los ojos no podían ver; su vida a plena luz. 

            Posiblemente, en ese “paso” la Humanidad entera alcanza un hito de su potencial. Es un paso de la vida por la experiencia de la muerte para seguir su vida. La vida no muere. Hay vida antes y después de morir. Morir no es un fin. Nos lleva, sí. El mar aguarda. Y el fuego.

       Además existe una interconexión en el universo, más evidente que la ley de la gravedad. Todo está interconectado, y todos estamos interconectados, camino de la esencia inmaterial donde surge la vida y donde todo es atraído. Bien total. Pura energía.

           El abandono del cuerpo, por la muerte es un paso natural a otra dimensión. Es como subir el peldaño de la escalera y entrar por la puerta del piso de arriba. Lo normal es que sea un acto de entrega, de amor, o de transformación como la oruga que se transforma en mariposa. Es un paso hacia la paz. Así lo decimos o deseamos: “que descanse en paz”.

          A veces ni lo pensamos, ni hablamos. No nos gusta pensar en nuestra vida y en “el paso” por la puerta de la muerte. Aceptamos costumbres ajenas, por pura diversión o para ridiculizarlo (como Halloween). Pero cada uno, antes o después, debe atravesar esa puerta invisible. El miedo no suele dejar vivir, o arroja sombras en nuestro camino. Dar pasos confiados es “ir haciendo camino”. El Sol está ahí siempre, aunque haya nubes y dudas, pérdidas y ausencias. El tiempo es una pausa, hasta que amanece.

          Quisiera esbozar un tema del que no se suele hablar. Al morir, quienes se queden aquí dejan de ver a quien vivía en este cuerpo, que iba a nuestro lado, aquí y ahora. Entró en otra dimensión o ¿se acaba todo? En el libro “Muchos cuerpos una misma alma” del mismo autor que “Muchas vidas muchos maestros” se indica que si hemos vivido vidas anteriores, tal vez tengamos entonces que vivir vidas futuras. ¿Por qué nadie habla de eso?

          La transformación en profundidad, o la transfiguración hacia la luz, la bondad, la felicidad y la paz, tal vez no es automática. Quiero decir que acaso se hace con nuestra colaboración responsable, en el aquí y ahora. ¿Aprendimos lo que había que aprender? Tal vez no se trata de repetir curso, aunque seguramente lo que hagamos o dejemos de hacer en esta vida influirá en las reencarnaciones futuras, en el camino de evolución hacia la total inmortalidad. La perfección mayor es un regalo siempre, para quien la buscó sin miedo.

          Independiente de lo que crean quienes creen (los creyentes) y respetando lo que digan, ¿nada se puede o se debe aprender cuando se llega al piso de arriba que está más iluminado? ¿Se alcanza la meta al dejar el cuerpo que ahora conocemos? ¿No hay allá, más disyuntiva, que el gozo o el castigo? ¿Nadie de allá ayuda o se comunica con los de acá? ¿Es lo mismo la experiencia del rico que la de pobre, la del esclavo que la del ser libre, la del enfermo que la del sano, la del hombre que la de la mujer? ¿Es igual y se aprende lo mismo con un cuerpo con esas connotaciones y esa sensibilidad que con las contrarias? ¿Da lo mismo todo? ¿Qué sabe de todo nadie?

          Tal vez, porque este verano he podido recorrer la Alsacia en Francia, desde Estrasburgo, y pasar a Alemania hasta la Selva Negra, me viene ahora a la memoria algo que leí hace algún tiempo y que ha sucedido en esos bosques, hace 700 años. A mí me hizo pensar.

          Todos los días, se producen curaciones físicas, emocionales y espirituales. Sabemos que hay personas que han pasado por situaciones “cercanas” a la muerte, y no murieron. Conocen “algo” del “más allá”. Su vida cambia o se hace más profunda. 

          Hoy sabemos que se utiliza la “regresión” en forma de ayuda curativa. Los especialistas constatan que hay un “poder sanador de los recuerdos de vidas anteriores”. Por simple deducción, cualquiera puede entender que “si hay vidas anteriores” es porque hay “vidas posteriores”. La pregunta clave: ¿es la misma vida, aunque el cuerpo físico sea distinto, o el género, o el color, o la raza, o el lugar, o la edad? El alma no tiene edad, ni sexo, ni color ni ocupa espacio alguno. Luego, imposible no sería. 

          Pongo pues el ejemplo que cualquiera puede leer. Una mujer estadounidense joven, con problemas de visión, visita a una prestigiosa oftalmóloga. Ésta le dice: “Solo hay una catarata”. “No es de ningún modo congénita, sino resultado de un trauma”.

          Esa joven, trabajaba en un hospital. Es hija de Brian Weiss, prestigioso psicoanalista, especialista en la terapia de regresiones a vidas anteriores, autor de los libros citados. El sabe que su hija nunca ha tenido trauma alguno. Por eso, un día organizó un curso de regresión para todos los empleados del hospital. La regresión fue una sorpresa para ella, según cuenta:

           “Con gran sorpresa mía, de inmediato me vi como un hombre viejo en la Edad Media, quizás en el siglo XIV. Sabía que me hallaba en los bosque de Alemania o Francia…vivía en lo profundo de la espesura… me llamaba “Althrimus” o “Althrymus”, tenía unos cincuenta o sesenta años. La pequeña choza en que vivía era circular y tenía tejado de paja… Me aventuraba en el bosque a diario, recogiendo piedras, hierbas y hojas…me llamaban “brujo”… pero un término más adecuado habría sido “naturista”. Vivía solo y me comunicaba poco con las personas. Mi hogar era el bosque y allí era feliz…Sin embargo la gente del pueblo, pensando que no me traía nada bueno entre manos, acudió con antorchas y quemó todo lo que había alrededor y dentro de mi casa…Yo me hallaba dentro de la choza, por lo que tuve que huir de ellos…No obstante antes de escapar, el fuego me había dejado irreparablemente ciego…Yo veía al hombre de pie ante mí, bajándose los parpados inferiores para mostrarme los ojos, cubiertos de una película de un blanco lechoso. El era yo, naturalmente, pero contemplado desde una perspectiva del siglo XXI de nuestra alma…Los ojos de Althrimus habían quedado físicamente empañados debido al fuego; los míos habían quedado físicamente empañados por el hecho de ser Althrimus. Él jamás se libró de esa profunda tristeza, ni siquiera después de morir, ni siquiera tras reencarnarse en el cuerpo que habito yo ahora”.

“Seis años y medio después de mi primer diagnóstico, fui a hacerme otro examen ocular de ajuste de graduación y me dijeron que ya no tenía cataratas”. 

          “Cuando unos tres años después de la regresión en el hospital me saqué el título de hipnosis, aprendí a hipnotizarme a mí misma. Un día tuve ganas de comprobar si era capaz, en un trance auto inducido, de volver a visitar a Althrimus y hablar con él. Y eso hice. Nos encontramos en su pequeña choza quemada. Nos sentamos y le puse al día de lo ocurrido en los últimos setecientos años. Le hablé de lo que él y yo habíamos hecho… El y yo aún seguimos aprendiendo a ver el mundo con claridad…me da la impresión de que los dos coincidimos en que estamos preparados para quitarnos las nubes de los ojos” (Amy Weiss),

        El padre de Amy, Brian, ( en la foto con su hija) comenta seguidamente el hecho: “Quitar a las personas su dicha y su felicidad es una acción horrenda. Cuidarlas y ayudarlas a alcanzar la paz y el bienestar, es una acción divina. “Amy” es la esencia espiritual, o el alma, que conecta sus distintas vidas… es la esencia ininterrumpida y eterna… Por eso al final de su vida Althrimus no murió realmente. Su cuerpo sí, pero él sigue existiendo y en el siglo XX se reencarnó en Amy. Reconocernos como alma, no cuerpo, cambia el modo en que percibimos nuestra muerte, así como la de los seres queridos, pues estamos reconectándonos siempre en espíritu y en la Tierra” (Los milagros existen, p 184-187). 

           ¿Puede tener vida un ser humano después de 700 ó 2.000 años? Sí, absolutamente. Eso debería cambiar la perspectiva del ser humano. La muerte no es el final. La pérdida y el dolor no son definitivos. La vida que tenemos ahora y lo que hacemos aquí, cuenta. Sabemos muy poco o casi nada del más allá.
PUBLICADO EN EL HERALDO DEL HENARES: 26-10-2014: http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=23163  ; BITÁCORA DE BELMONTE EN CIVICA: 27-10-2014:http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/antes-de-nacer-y%E2%80%A6-despu%C3%A9s-de-morir

14 comentarios:

  1. Para mí, amigo, pienso, que, si soy Cristiana, y tantos mensajes de Nuestra Señora, no hay más oportunidades de vivir esta vida. Porque el purgatorio, no es un mito, respeto con todo cariño, tu creencia en la reencarnación. No hay pruebas irrefutables, ni de lo uno ni de lo otro, salvo los testimonios de personas que hablan de ello. Y merecen la misma credibilidad.
    Respecto a las nuevas costumbres como Halowen, impuestas por el consumismo y por culturas que, aun cuando muy respetables, nada tienen que ver con nuestra historia y tradición.
    Nuestra fiesta, de Todos los Santos, dramatiza la muerte desde la esperanza cristiana de que no es el final, ya que Jesús venció la muerte, y ganó la vida eterna para la humanidad. 
    Tiempo de recordar y honrar más a quienes ya partieron hacia la vida eterna.
    Tiempo de recordarlos con amor.
    Un beso y muchas gracias por tu trabajo tan intenso en favor de la vida. Emilia

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    1. Amiga:
      Como bien sabes, como escritor, no suelo anteponer nunca, mi creencia en mis escritos. Tampoco, imponerla a nadie. Sí suelo declararme y pensar como ser humano y para la mayoría de seres humanos, vivan donde vivan, tengan el sexo que tengan, y crean o no crean en absoluto.
      A esa actitud, me ha llevado el respeto por el judaísmo, budismo, hinduismo, islamismo, y cristianismo, las 5 principales religiones además de otras 15 de menor renombre y seguimiento.
      Si nos refiriéramos únicamente a los católicos de los siete mil millones de habitantes del planeta solamente 1,165,714,000 son católicos, es decir, aproximadamente una de cada seis personas ha sido bautizada en la Iglesia Católica, según los últimos datos que conozco.
      Todos los hombres sin excepción, somos mortales. Desde siempre, el cuerpo moral es espaciotemporal, y comienza y termina desapareciendo. Todas las creencias, de una manera u otra, creen en la vida después de la muerte.
      El ser humano vivo no es el cuerpo. Su cuerpo tiene vida. La vida no es temporal, sino eterna. Es un don, una chispa de la divinidad. Es lo que no muere, lo que perdura, lo que de algún modo tendrá que transformarse hasta unirse a la luz, a la energía, a la divinidad, al creador.
      Estamos aquí para eso, para aprender con nuestra forma de ser y nuestro comportamiento la bondad, la paz, le compasión, el amor y la ayuda a los demás. Todo lo que hagamos por ellos o les demos, es lo único que nos hace mejores, o más luminosos y más alegres.
      Si nos han quitado la vida, o hemos muerto sin dar siquiera un paso en la buena dirección, si no hemos tenido empatía ni hemos crecido en amor, ni ayudado a nadie, ¿qué sucede, seas católico o no? ¿Te salvas por la cara? ¿Te salva la fe? No olvidemos que la fe de algunos fanáticos, aun que mueran matando, les lleva al paraíso.
      Tú afirmas, como los cristianos, que Cristo venció a la muerte y ganó la vida eterna para la humanidad. Yo ni lo discuto, ni lo pongo siquiera en duda.
      Pero, para los cristianos como para los que no lo son, esa vida eterna es ¿automática? Quiero decir que hagas lo que hagas, ¿da igual? ¿Basta con el hecho de morir?
      Este es el problema. Llegar al nirvana, a la unión con la divinidad, se entienda como se entienda según su creencia, en ninguna parte se dice que sea automática.
      Los ejemplos de los Maestros, y la experiencia de las personas cercanas a la muerte, o los relatos de las experiencias de reencarnación, parecen indicar que hay que irse perfeccionando, transformando más y más en seres de luz y de amor. Y que tal vez, teniendo vida eterna, en el más allá, de acuerdo con el Hacedor y conscientes de lo que debemos mejorar, tengamos que seguir aprendiendo a hacer el bien. Y si eso, exige reencarnarse, posiblemente sea un acto de misericordia, que se otorga para permitir acercarnos a la luz y al espíritu.
      Creo, que sabemos muy poco del más allá. Y cada uno deberíamos ser más humanos y responsables en el más acá, es decir, aquí y ahora.
      Un abrazo,
      José Manuel

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  2. Me parece interesante lo que cuentas, pero deseo que no sea cierto
    no me gustaría nada que existiera la reencarnación
    Vivir dentro de cincuenta años como niña esclava sexualmente en Tailandia
    o soldado del isis cortacabezas en irak, o lo que es peor, víctima del isis...
    como no creyente, si he de creer algo, al menos el catolicismo te lleva a otro lugar al final de la vida.
    RMM

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    1. Gracias, por opinar.
      Este tema, aunque no así, lo he planteado en otras ocasiones.

      No sé lo que seremos dentro de 700 o 3 millones de años.
      Tampoco sé lo que era antes de nacer con este cuerpo que ahora tengo. Lo único que sé es que tengo vida, tenía vida, y tendré vida.
      Afirmo que desde el punto de vista filosófico, ético, e incluso espiritual, no es absurda la posibilidad de perfeccionamiento. Y que es en contacto con los otros seres y con la naturaleza, como crecemos y nos perfeccionamos.
      Que yo sepa no hay ninguna religión que lleve a" un lugar". Y menos que eso sea "automático", por el simple hecho de morir. Los conceptos espacio-temporales, son de aquí y de ahora.
      Poco a poco algo vamos sabiendo, (aunque no guste) de experiencias de regresiones y situaciones cercanas a la muerte y al más allá.
      Lo que me importaba, sobre todo es eso, hacer pensar.
      Muchas gracias,
      José Manuel

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  3. Yo creo y he creído siempre en que hay vida después de la muerte y tengo fe en que con todos nuestros seres queridos volveremos a encontrarnos en una dimensión mas perfecta . Es cierto que nos duele muchisimo cuando un ser querido nos deja materialmente , añoramos con tristeza su presencia física ,pero nos reconforta la seguridad, de que este ser querido pasó a una vida mejor..

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    1. Me parece que tu creencia es un perfecto resumen de la creencia general de la humanidad.
      Agradezco tu comentario siempre. Tiene una carga de esperanza y de bondad que se acrecienta con el paso del tiempo.
      Te envío el mejor de los abrazos.
      José Manuel

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  4. También tengo esa sensación de un antes y un después, o muchos. La verdad me parece una forma bastante justa de transcurrir por ese extra-intramundo. Y además muchisimo mas interesante aun asumiendo que te "toquen" vidas duras, o es que no merece la pena vivir en cualquier caso? Yo incluso me pregunto si no son algunas otras criaturas también merecedoras de compartir esa suerte de oportunidades o nosotros las suyas. Puedes sentir mirando a los ojos de tu perro, en su mirada un ser capaz de penetrar en tu alma? Yo sí.

    Charo Uriarte

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    1. Hola Charo:
      Me alegra que estés ahí. Coincido que esas vidas merecen ser vividas, por muy duras que puedan ser algunas. Sin duda son para superarse, aprender y dar lo mejor de unos mismo a los demás.
      No toqué en el artículo, las oportunidades, o posibilidades de encontrar un cielo para los animales, (no creo que haya un infierno para ellos más terrible que el que aquí les damos). Ellos que han hecho lo que debían por naturaleza, y obedecieron lo que se les mando, tienen que tener su cielo. Y porque tienen alma, tienen vida, y su alma tampoco muere. ¿Por qué no van a poder, ellos que han sido tan fieles, encontrar y disfrutar las caricias, las palabras y los paseos y juegos de quienes fueron (o se creyeron) sus amos?
      Posiblemente se pueda seguir aprendiendo algo tan necesario, como la alegría, la vitalidad, la humildad y la paz.
      Tenemos que seguir, también aquí, aunque se nos hayan ido, recordando los buenos momentos que con ellos pasamos, y sintiendo su ausencia. En donde estén, seguro que siguen vigilantes por nosotros y los nuestros.
      ¡Sé cuanto has sentido la pérdida de tu amiga de los ojos tiernos,capaces de escrutar tu alma!
      Un abrazo,
      José Manuel

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  5. ---Gracias JOSEMA --- """No son los muertos los que en dulce calma , la paz disfrutan de la tumba fría , muertos son los que tienen muerto el alma y viven todavía """Sobre todo aquellos que se niegan a pensar sobre las preguntas y muchas cosas mas...
    ---Bendiciones querido amigo --Feliz inicio de semana -
    ROSA.

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    1. Ay, cómo separa el mar los continentes, e impide los abrazos de la gente que estando al otro lado, nos quiere y no le bastan con sentirlos en Internet frecuentemente.
      Es verdad, que estando vivos, y pensando, y sintiendo, y luchando estamos cada vez más cerca. ¡No sé si nos veremos acá, por la distancia...(no pierdo la esperanza) pero nos encontraremos, seguro, si Dios quiere, en el infinito! Estamos conectados. ¡Que alegría. Gracias.
      Un abrazo para ti y los tuyos.
      José Manuel

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  6. Yo tengo Fe en el después, no sé cómo será, mucho se ha hablado y escrito. Como bien dices amigo Manuel, hay personas que han vivido experiencias cercanas, unos lo cuentan de una forma y otros de otra, no sé de qué dependerá, pero lo que sí tengo es mucha Fe y Esperanza en el después. Me leí hace unos meses el libro "El Cielo es Real". No sé si lo has leído así como tu opinión. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.
    @Pepe_Lasala

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  7. Amigo Pepe:
    Seguro que la Fe y la Esperanza ayudan mientras caminamos. El reflejo de ambas, plasmadas en tus entradas, fotografías, vivencias, yla sensibilidad que pones en lo que nos transmites, es luminoso y lleno de paz.
    Tampoco yo sé lo que hay al otro lado de la puerta. Lo que si hay, y de eso estoy convencidos, es que hay vida. Será distinta a como aquí la vemos y nos vemos, pero tal vez el entrar en la luz no sea "automático", es decir que uno mura y ya está.
    Entonces, me parece que tendremos que hacer y aprender con los demás e iluminarnos y elevarnos, algo más y mejor que lo que estamos haciendo aquí la mayoría.
    Si como dicen los que han descrito la experiencia de vidas pasadas,
    la reencarnación existe, tal vez el Buen Dios tenga piedad y nos permita completar el aprendizaje necesario, para acercarnos a la Infinita Luz, y el Infinito Amor.
    También yo creo que el cielo es real. Tal vez incluyo ya ha comenzado. Nuestra VIda es parte de la VIDA.
    Un abrazo, y buen fin de semana.

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  8. José Manuel Enhorabuena por este Artículo que pase un Feliz Fin de Semana Saludos

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    1. Gracias José Ramón por tus palabras.
      Un fuerte abrazo,
      José Manuel

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