sábado, 10 de octubre de 2009

¿CUÁL ES LA NOTICIA?



En Valencia, un conductor ebrio, ha sido detenido. Triplicaba la tasa de alcohol y tuvo un accidente. Fue identificado como un trabajador del Hospital La Fe de esa localidad. Se puso nervioso y agredió a un agente. Cuando registraron el coche llevaba en el maletero fetos humanos. Dijo que trabajaba en el citado hospital en el departamento de incineración. Se le han imputado dos presuntos delitos, uno por agresión a un policía, y otro por conducción temeraria.
Hasta aquí los hechos.
Pero ... ¿realmente cuál es la noticia?. Si ha saltado a la prensa, no es por haber tenido un leve accidente. Los hay a montones diariamente, en todo el territorio. Tampoco el conducir con una tasa elevada de alcohol, incluso aunque sea el triple de lo permitido. También, diariamente, y más los fines de semana, los agentes descubren conductores con esa mismo o más alcohol en la sangre.
No puede ser noticia el que sea trabajador de un Hospital. Hay miles de trabajadores tanto en ese hospital, como en todos los que hay en España.
Ciertamente es más grave que se resistiera a la autoridad y que pusiera en riesgo a los demás conductores, con una conducción temeraria. Le han denunciado por eso. Pero los radares, y las comisarías de todo el país, pueden dar cuenta de que diariamente hay conductores temerarios, y personas que resisten, incluso llegan a agredir a algún agente. ¡ Sin quitarle la importancia que tiene, no es tampoco esa la noticia!. ¡No nos engañemos!.
Lo que llama la atención, lo relevante, es que en su coche particular, transportara, los fetos y los restos humanos. Posiblemente tenía que haberlos incinerado. En ningún caso podía tener permiso para transportarlos, como una mercancía cualquiera. Es eso lo importante, y lo que ni está denunciado, ni es en lo que se pone el énfasis.
Cada mes se producen en España, unas diez mil interrupciones del embarazo. Es decir unos 10.000 abortos. Estos fetos, criaturas humanas vivas, y deseosas de vivir, suelen ser arrojados, a las trituradoras o incinerados. Es cierto que durante un periodo más o menos largo de tiempo, posiblemente estén en bolsas, o contenedores antes de tener el final que acabo de señalar. No es improbable que alguien les haga fotos, pues muchas de ellas, están en Internet, para continua memoria de un fracaso, de un desastre, y de una vida truncada.
Ni el alcohol, ni el que un empleado de un hospital conduzca borracho es importante. Lo asombroso es que los fetos, esas tiernas vidas segadas anden de acá para allá, porque nadie tiene que dar fe de su muerte, ni de su entierro o cremación. La ley actual los convierte en seres anónimos a la meced de cualquier irresponsable. No son siquiera un número. Son una estadística más o menos fiable, no por ellos mismos, sino por las madres que han pasado por el hospital y “las han ayudado a interrumpir” su embarazo. Es decir, porque a ellas “les cobran”.
He visto algo espeluznante, concretamente en China, donde un bebé casi recién nacido – niña- es arrojado a la calle, para no tener complicaciones. Y la gente transita y “pasa” sin que se le retuerzan las entrañas y tengan la sensibilidad ni la piedad, ni de taparlo, ni de enterrarlo, pero ni siquiera de echarlo a un contenedor de basura. Esa es la noticia... la deshumanización a la que estamos asistiendo. Esto no es un accidente. No se puede achacar a una tasa de alcohol. Es la sociedad la que ni siquiera ve problema, ni en el traslado, ni en la tenencia. Es eso, lo terrible, para quienes nos oponemos al aborto, y a la Ley de plazos. ¡No valoramos una vida!. Ese es el problema.
PUBLICADO en EL HERALDO DEL HENARES el 20 de agosto de 2009

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